OPAGAC

El sector pesquero pide a Bruselas un cambio de rumbo para garantizar el futuro de la flota europea

  • Representantes de pescadores y armadores reclaman que la sostenibilidad social y económica tenga el mismo peso que la ambiental en la futura revisión de la Política Pesquera Común (PPC)
  • El sector considera que la transición energética requiere cambios regulatorios que permitan modernizar los buques
  • La Comisión Europea reconoce el declive continuado de la flota, pero sigue planteando nuevas reducciones de capacidad que limitan la inversión necesaria para su evolución

 

Madrid, 25 de junio de 2026 – La Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (OPAGAC), como miembro de CEPESCA integrados en Europêche, ha reclamado a la Comisión Europea que aproveche la revisión en curso de la Política Pesquera Común (PPC) para garantizar el futuro de la flota europea y reforzar el equilibrio entre los objetivos ambientales, sociales y económicos de la política pesquera comunitaria.

 

La petición se trasladó durante la reunión del Comité de Diálogo Social Sectorial de la Pesca celebrada esta semana en Bruselas, donde la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG Mare) presentó tanto su evaluación de la PPC como un análisis sobre la situación actual de la flota europea.

 

«Resulta difícil entender que la propia Comisión reconozca el declive continuado de la flota europea desde la reforma de la PPC de 2012 y, al mismo tiempo, siga planteando nuevas reducciones de capacidad”, señala Julio Morón, director gerente de OPAGAC. “El sector lleva años adaptándose a una regulación cada vez más exigente y contribuyendo a la recuperación de numerosos stocks, pero Bruselas sigue sin reflexionar sobre el impacto que sus propias políticas han tenido en la evolución de la flota ni aclarar cuál es el modelo de futuro que propone para la pesca europea», añade Morón.

 

La sostenibilidad social y económica gana peso en el debate

 

Durante el encuentro, representantes de pescadores y asociaciones pesqueras europeas defendieron la necesidad de que la revisión de la PPC incorpore de forma efectiva criterios sociales y económicos junto a los ambientales. El sector recuerda que durante los últimos años se han registrado avances significativos en la recuperación de numerosas poblaciones pesqueras gracias a las medidas de gestión adoptadas y al esfuerzo realizado por los propios pescadores.

 

Asimismo, las organizaciones pesqueras consideran que la evaluación presentada por la Comisión identifica correctamente los problemas que afronta la flota europea, pero evita asumir responsabilidad que determinadas decisiones regulatorias han tenido en el declive de la capacidad pesquera, la pérdida de competitividad, la falta de relevo generacional y las dificultades que atraviesa el sector.

 

En este sentido, recuerdan que llevan años reclamando que los indicadores socioeconómicos sean considerados al mismo nivel que los ambientales en la definición de las políticas pesqueras europeas y lamentan la falta de autocrítica de la DG Mare sobre el efecto de imponer legislación de imposible cumplimiento al tiempo que se abre el mercado europeo a todos los productos de la pesca, sin exigir a los terceros países los estándares europeos, lo que deja a la flota europea fuera del mercado.

 

Descarbonización y modernización de la flota

 

Otro de los asuntos que centró el debate fue la transición energética del sector. OPAGAC comparte el objetivo de avanzar hacia una flota más eficiente y descarbonizada, pero advierte de que este proceso requerirá encontrar la fuente de energía alternativa viable y adaptar el marco regulatorio actual para facilitar la modernización de los buques.

 

«Europa no puede pedir a la flota que acelere su descarbonización mientras mantiene criterios de capacidad que dificultan precisamente las inversiones necesarias para acometer esa transición. Si la Comisión considera prioritaria la descarbonización de la flota, debe adaptar el marco regulatorio para hacerla posible. De lo contrario, corremos el riesgo de exigir objetivos que después resultan imposibles de cumplir», concluye Morón.